“Sin la igualdad real de género no hay auténtica democracia”

– Con casi tres millones de oyentes diarios, según los últimos datos de audiencia,¿qué se les dice cada mañana en unos tiempos tan convulsos? ¿Qué percepción tiene de lo que el oyente quiere oír, paralelamente a la información objetiva?
-Nosotros acompañamos el amanecer, el despertar, la puesta en marcha de la vida de nuestros oyentes… Un momento en el que tienes que aportar información clara y precisa de por donde va a ir el día que comienza y situarlas en el contexto del país. Muchos oyentes abren los ojos con nosotros y además del caudal informativo, siempre procuro añadir algún guiño que le diga que por complicada que se ponga la vida… hoy también saldrá el sol.
El día 24 el premio Cortes de San Fernando, que relaciona la lucha por la igualdad con los valores democráticos. ¿Qué supone para usted esta nueva distinción y recibirla en el Teatro de las Cortes, lugar emblemático
del parlamentarismo contemporáneo?
-Sin la igualdad real de género no hay una democracia verdadera, fíjate si me parece importante el premio que recibo en San Fernando. Es un acierto unir los dos conceptos en esta edición y yo me siento honradísima de que se haya pensado en mí para encarnarlos. Derechos tenemos reconocidos desde la Constitución del 78, pero una cosa es tener los derechos y otra poder ejercerlos en condiciones de igualdad. Esa es la batalla del feminismo, esa es la tarea que tenemos por delante.
-¿Cree que la revolución de las mujeres es una de las asignaturas
pendientes en este país?
-De este país y del mundo entero. Si nosotras, con plenos derechos reconocidos en una Constitución y en una Ley de Igualdad del año 2007, tenemos que decir que entre la igualdad legal y la real hay un larguísimo trecho todavía, imagina en otras partes del mundo, donde ni siquiera está recogido en una Carta Magna que no se puede discriminar por razón de género. Sólo hay que mirar alrededor, los feminicidios, la batalla de las argentinas por el aborto, el movimiento Me too, la dignidad de las niñas chinas…
¿Es mejor España después de las movilizaciones del pasado mes de mazo, de la primera huelga feminista en la historia de España?
-Es que el feminismo es la historia de un éxito y lo contamos así pocas veces. Un éxito para todos, para hombres y mujeres. El mundo es mejor ahora, es mejor para todos, gracias a las batallas, tan incomprendidas, de las feministas pioneras. Hoy y como demostró el 8M, es una de las fuerzas más transformadoras de la sociedad porque abarca todos los órdenes de la vida… desde el doméstico al laboral, en casa, en la oficina y en la calle, es intergeneracional e interclasista. Claro que hay reacción en contra; para que nosotras ocupemos el espacio que nos corresponde, otros tienen que hacer hueco y perder privilegios. Pero la balanza final beneficia a la sociedad en su conjunto.
-Oriana Fallaci, Lorca, Luis García Montero, Camus… ¿Qué significan para usted estos nombres en su vida personal y su carrera profesional?
-Todos somos producto en buena medida de nuestras lecturas, no? Yo tuve una adolescencia y primera juventud muy lectora, casi compulsiva. Y casi todos los que me nombras tuvieron un papel muy importante en la persona que soy hoy, en las decisiones que tomé. Para ser periodista, para entender que sin poesía no se puede vivir, para plantearle el sentido de la existencia, para simplemente disfrutar…
-¿Qué le hizo colaborar activamente con organizaciones como la Asociación Escuela para Todas, dedicada a la escolarización de niñas en Camboya?
-Saber que si para algo sirve ser conocida es para poner ese extra de popularidad al servicio de proyectos útiles. Cuando decía antes que la igualdad es una prioridad mundial, me acordaba también de las niñas de Camboya, a las que he conocido gracias a este proyecto. Niñas condenadas a la explotación sexual o los subempleos. No arreglas el problema general, claro, que sólo puede afrontarse removiendo los cimientos de un sistema que prospera en buena medida gracias a la explotación de la mitad de la población. No arreglas el problema general, pero se le da educación y
un futuro a un grupo, por pequeño que sea. Es mejor que esperar a un cambio estructural que no sabemos cuando llegará.
-El mundo de la comunicación sufre un proceso de transformación no exento de crisis de los medios convencionales. En estos días se habla de la desaparición de uno de los medios decanos de la prensa en España, como El Correo de Andalucía. ¿Qué cree que está ocurriendo? ¿Las empresas periodísticas se están adaptando a las nuevas exigencias de la ciudadanía? ¿Y las emisoras de radio?
-Qué dolor la situación de El Correo de Andalucía, que sangría hemos visto en nuestra profesión en los últimos años y estamos viendo todavía. Soportamos la crisis financiera y la adaptación a la disrupción digital. Pero comete un enorme error quien crea que sin periodistas se puede salvar el periodismo. No es verdad. Habrá que encontrar un modelo de negocio, sí. Habrá que adaptar los flujos de trabajo a la nueva realidad tecnológica, vale. Pero sólo con una plantilla sólida y numerosa de profesionales se puede hacer periodismo. Periodismo, no comunicación o propaganda. Periodismo que es contrapoder o no es nada. Y sólo fiscalizando al poder servimos a la sociedad y nos hacemos imprescindibles.
-¿Le resulta preocupante la escalada de discriminación sexual y racial que se observa de un tiempo acá en las redes sociales? ¿En qué está influyendo este nuevo sistema de comunicación de la ciudadanía a la hora de hablar de mediatización hacia la gente?
-Yo soy muy usuaria de las redes sociales, me han aportado mucho y me siguen aportando. Para mí es tan real como la sociedad a la que me encuentro por la calle. Y hay de todo, como en la calle …lo mejor y lo peor. Tenemos que aprender a movernos ahí, yo bloqueo sin vacilación a quien
insulta o grita, no entrar al trapo de quien sólo busca gresca, reportar
a quien delinque, y disfrutar de quien propone una conservación inteligente y te critica con argumentos. El peligro real es que haya quien confunda ese espacio de multiconversación con el Periodismo o la información. No tienen nada que ver. Yo me paso la vida diciéndole a mi hija adolescente cuando me viene con una “noticia” que ha pescado en las redes… “Pero eso quien lo cuenta?¿ Es una opinión, un comentario … hay detrás un periodista que ha sometido los datos a un proceso profesional para convertirlo en información verdadera?”.

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